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lunes, 12 de febrero de 2018

El proceso de innovación en la empresa

(iStockphoto.com)

Steve Blank lleva muchos años refinando el proceso de innovación. Acabo de leer uno de sus últimos artículos sobre el tema [1], me gustaría repasar con vosotros las ideas clave y compartir mi experiencia al respecto.

1) Conseguir ideas innovadoras
"Durante un periodo de días, un grupo genera una lista de problemas, ideas y tecnologías en las que podría merecer la pena invertir."
Existen varias metodologías para conseguir ideas innovadoras:
  • Los concursos de ideas tienen truco para conseguir resultados. La calidad de las ideas puede verse afectada por la situación del personal y convertirse en reivindicaciones, más que aportaciones. Además puedes verte en la tesitura de tener que explicar por qué has descartado una idea que a su originador le parece brillante.
  • La búsqueda sistemática de ideas es un ejercicio interesante: busca sectores atractivos, modelos de negocio interesantes en esos sectores y tendencias que afectan a esos modelos. Tiene la virtud de ayudar a un equipo a ver más allá de la burbuja que rodea su negocio. No sirve por sí sola, siempre me termina pareciendo artificial ("comer cartón") y a veces muy alejado de algo realmente accionable. No obstante, lo considero algo higiénico, a hacerse en paralelo o que sirva de semilla al esfuerzo de un grupo de trabajo
  • Estoy de acuerdo en que encargar a un grupo generar las ideas es el método más efectivo. Cuando las ideas vienen de un equipo, todos han participado en la decisión, el reconocimiento y las explicaciones están implícitos en el proceso. Un grupo de personas que domina un negocio, tiene un conocimiento instintivo del mismo. Los años en el mercado y la relación con sus diferentes actores, permiten aflorar ideas valiosas. La guinda en el pastel: permite alinear el pensamiento estratégico de un equipo y entrenar el "músculo estratégico" [2].

2) Refinar
"Durante unos días, incluso una semana, los innovadores salen de sus oficinas y hablan con colegas y clientes. [...] Este proceso [ayuda] a identificar quién podrías ser el cliente para las posibles soluciones, quién podría tener interés dentro de la organización, e incluso cómo sería el producto mínimo viable. [...] Algunas ideas se caen cuando el equipo entiende que pueden no ser técnica, financiera o legalmente viables, o pueden descubrir otros grupos que ya han construido un producto similar."
"Salir de tu oficina" o "del edificio" es una de las frases favoritas de Steve. ¡Cuánta razón tiene! Hablar con gente que conoce tu sector puede ser un baño de humildad.

Tiene mucho valor entrevistar gente de otros equipos, empresas y, por supuesto, clientes. La disposición de la gente a ayudar cuando pides compartir su visión nunca deja de sorprenderme gratamente. Cuando le dices a un cliente que no vienes a venderle nada, sino a entender sus problemas, se produce un cambio de actitud instantáneo.


3) Priorizar
"Una vez que la lista de ideas innovadoras ha sido refinada, necesita ser priorizada. [...] La priorización no la hace un comité de ejecutivos, sino el equipo de innovación."
Steve propone el método McKinsey de los tres horizontes.

Por mi parte he encontrado útil crear una parametrización ligeramente ponderada de las ideas. El objetivo es diferenciar entre ideas, por lo que no se requiere ninguna precisión.

¿Qué tan importante es el volumen de negocio con respecto a las demás ideas? El equipo asigna una cantidad a cada parámetro: un 1 si está por debajo de la media, un 2 si está en la media, un 3 si está por encima de la media. Continúa con otros parámetros que son importantes para el proceso o para tu organización. Suma los valores, pondera uno o dos parámetros que tienen más importancia, ordena resultados de mayor a menor. Si el resultado no tiene sentido, no temas corregir los parámetros, pero no te hagas trampas al solitario.

Se construye de forma intuitiva, por lo que debería entenderse de inmediato. Si te cuesta explicarlo, simplifica, especialmente si empiezas a necesitar una calculadora. Si el equipo está en descuerdo o tiene dudas, se buscan datos. Aquí es donde un análisis sistemático paralelo te puede ser de utilidad.


4) Explorar las ideas y comprobar las hipótesis
"Este proceso de 6 a 10 semanas produce evidencias para defender decisiones basadas en datos. Para cada idea se rellena un lienzo de modelo de negocio (business model canvas [3])."
Comparto que la mejor aproximación a las ideas es desde el punto de vista del modelo de negocio. Si la idea no amerita su propio modelo de negocio, ¿cómo afecta tu modelo de negocio actual? Si no lo mejora, ¿por qué implementarla?


5) Incubar
"Una vez que la comprobación de las hipótesis se ha completado, muchos proyectos necesitan un periodo de incubación [...]. La incubación requiere liderazgo dedicado [...] para asegurarse de que el proyecto naciente no muere por malnutrición (falta de recursos) o se convierte en un huérfano (no tiene padres que lo guíen)."
Este es el periodo más delicado, puesto que las organizaciones tienen anticuerpos contra estos cuerpos extraños:
  • "Eso ya lo hace mi división".
  • "Ni se te ocurra acercarte a mi cliente".
  • "Cuidado con el ruido que haces en el mercado".
  • "¡Foco! ¡Foco! ¡Foco!".
  • "Ya lo probamos hace x años y no funcionó."
  • "¿Cuál es el retorno de la inversión?"
Pero el mayor peligro está en la mente del intraemprendedor, en cuanto tiene una cuenta de resultados, se puede desviar rápidamente de la idea (optimización local). Por eso el liderazgo dedicado a las nuevas ideas es clave para el éxito de la misión original (optimización global).


6) Integración y refactoring
En este punto, las ideas están en el horizonte 1 o 2, es el momento de integrarlas en la organización existente. (Las ideas en el horizonte 3 es más probable que se monten como entidades independientes [...]).
Aquí Steve acude a un término de ingeniería de software, refactoring, para describir como evitar los problemas de organización y tecnología cuando tienes que integrar la idea en una organización existente. Básicamente, reconstruir desde cero tanto el equipo, como la solución. Me parece una idea interesante para evitar los problemas inherentes a construir rápidamente un equipo y una solución, fuera de la influencia de la organización madre.


Por supuesto, existen otras versiones de este proceso [4] [5] [6]. Estaré encantado de contrastar ideas y especialmente que me contéis cómo lo hacéis vosotros.

Si te ha parecido útil, sígueme en Twitter, comenta allí el artículo y ayúdame a difundirlo.


Referencias:

[1] Steve Blank: "What your innovation process should look like"
[2] Expresión con la que Santiago Íñiguez empezaba cada clase de Dirección Estratégica.
[3] Alexander Osterwalder: "The Business Model Canvas"
[4] Brian Neese: "Cultivating a Robust Organization: 5 Stages of the Innovation Process"
[5] Langdon Morris: "How to Innovate: The Innovation Process"
[6] Centre for Process Innovation: "The Innovation Process"

martes, 1 de agosto de 2017

Conversaciones difíciles

(iStock.com/Highwaystarz-Photography)

Tendemos a evitar conversaciones difíciles, pero las organizaciones se construyen con personas y se gestionan con conversaciones, por lo que no es una buena práctica rehuirlas.

Una de las conversaciones más difíciles que he tenido fue con una compañera que no gestionaba correctamente su tiempo y el de sus compañeros (me tomo amplias libertades literarias para proteger su identidad). Sus compañeros se quejaban de su manera de trabajar, mientras que ella estaba segura de hacerlo bien y creía contar con el apoyo de sus compañeros. Luego de reunir evidencias objetivas, me reuní con ella para explicarle qué estaba haciendo mal y por qué esto era así. Tenía varios puntos, pero luego del primero era evidente que esta conversación era demasiado para ella. No tenía sentido seguir, el mensaje principal estaba lanzado, así que di por terminada la conversación. El cambio no fue inmediato, pero poco a poco se hizo evidente que había escuchado y decidido hacer cambios.

Lo cierto es que debería haber tenido esta conversación antes, dejé pasar demasiado tiempo y perjudicó el rendimiento de mi equipo.

En este caso, el resultado final fue excelente en todos los sentidos, ¿debería presumir de ello? La verdad es que mi contribución fue minúscula comparada con su esfuerzo, dedicación y profesionalidad. Además, en otros casos, mi intervención no tuvo tanto éxito y en (contadas) ocasiones se produjeron tensiones que he arrastrado durante años. ¿Debería castigarme por ello? Estos casos suelen estar enredados por un cúmulo de malas decisiones por las partes envueltas, suele ser difícil identificar un solo error que nos llevó al resultado final. Lo que sí quedó claro es cómo proceder a partir de allí, de haber evitado la conversación, la situación habría empeorado y faltarían "palancas" para gestionarla correctamente.

Ni por un momento pienses que puedes cambiar personas, solo puedes indicar el camino. Prepárate bien, sé objetivo y respeta su dignidad. Confía en que ellas harán el camino.


Para profundizar en esta idea:

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Ingredientes para una start-up (II/II)

(Fomento San Sebastián)

La semana pasada compartí con vosotros mis notas de la conferencia de Mathieu Carenzo sobre start-ups, modas y modelos de negocio, presentada en la semana de la innovación y organizada por Fomento San Sebastián.

A continuación de la conferencia, los mentores del programa Ekin+ ofrecimos a los emprendedores diez consejos que me gustaría compartir con vosotros.
  1. Equipo: Íñigo Ugarte explicó que es vital para cualquier iniciativa. Hizo especial mención a encontrar la dirección adecuada. Finalmente recalcó que la idea no vale nada sin un equipo.
  2. Coste variable: Íñigo relató su experiencia en Wavegarden, donde nunca invirtieron más de lo necesario en cada momento. Los costes fijos limitan la capacidad de maniobra del emprendedor y lo pueden ahogar.
  3. Metodología: Gabriel López abogó por el uso de metodología, especial mención de lean start-up. Se destacó la importancia de aprender de la interacción con el cliente y estar preparados para pivotar en cualquier momento.
  4. Conversar: Íñigo Irizar destacó la importancia de las conversaciones con el equipo y los clientes. De hecho, el grado de avance del proyecto se puede medir con el número de conversaciones diferentes.
  5. Pedir consejo: Un servidor animó a buscar expertos y pedir su consejo. La gente está dispuesta ayudar, más aún, halagada de que se la considere un experto. No tener miedo a que te roben la idea. Utilizar nuestra red de contactos para ayudar a los emprendedores a llegar a expertos ha sido lo más apreciado y útil del programa. Siempre terminar la conversación preguntando por otras dos personas que te puedan ayudar.
  6. Foco: Carlos Polo aconsejó enfocarse en el problema a resolver. Esto permitirá venderlo y resolverlo.
  7. Fracaso: Carlos también reflexionó sobre lo sobrevalorado que está el fracaso. Aunque es cierto que la metodología lean admite cientos de microfracasos, nadie quiere o busca fracasar. Me recordó una entrevista a Marc Andresseen en la que explicaba que el fracaso en la táctica es útil, puesto que debes ser flexible, mientras que en la estrategia es catastrófico, se necesita una idea clara de a dónde se quiere llegar e ir a por ello con todo.
  8. Resiliencia: Iker Fernández puso el foco el lado humano de emprender. La soledad del emprendedor es dura. El emprendedor necesita resiliencia, saber gestionar las emociones.
  9. Ser asertivo: Iker reflexionó sobre lo único que tienes desde el momento que naces: energía y tiempo. Hay que gestionarlos. Ser asertivo, saber decir no, no caer en la "oportunitis".
  10. Elegir al inversor: Guillermo Arregui invitó a investigar quién es el inversor. La relación con tus inversores es como un matrimonio, solo que con un divorcio más difícil. No tener temor a pedir referencias a otros emprendedores que han trabajado con ellos.
Espero que estas ideas te sean útiles. Hasta la próxima entrega.



viernes, 12 de agosto de 2016

¿Cómo protejo mi idea?

(iStock.com/jesadaphorn)

Los emprendedores suelen tener temor de que les copien su idea, por lo que se resisten a comentarla con otros. Hay quien demanda un NDA antes de tener una conversación (aquí encontrarás mi opinión sobre esto). Esta manera de pensar te aísla y eso es malo. Nada como rebotar ideas con gente que tenga una perspectiva diferente a la tuya, te resultará muy enriquecedor. Tranquilo, nadie te va a copiar hasta que demuestres que funciona. Esa es la razón por la que ejecutar rápido es tu mejor protección.

Otro error suele ser idealizar la protección que una patente te puede ofrecer (ver caso Tesla vs. Marconi). No me malinterpretes, una patente puede ser un buen instrumento, pero no lo es en todos los casos y puede no serlo para ti. Pregúntate: ¿En realidad quieres emplear tu escaso tiempo y dinero en largos pleitos con resultado incierto? La realidad es que a medida que desarrolles tu negocio encontrarás mejores maneras de hacer las cosas. Que copien tus ideas viejas, tú innova más rápido y déjalos atrás. Esa es tu mejor defensa. Lo cual no significa que no debas patentar, si te parece bien, lo comentamos más adelante.

Finalmente, no olvides que es el mercado el que decidirá quién gana. Ejecutar más rápido te permitirá aprender del mercado, entender sus necesidades y establecer una relación con él antes que tu competencia.

En conclusión, tu mejor protección es ejecutar rápido, más rápido que tu competencia. Como empresa pequeña, tu gran ventaja es la agilidad, ¡úsala!


Enlaces de interés: